Mullu: Vanguardia Peruana


Es la última gran apuesta de Castro-Mendivil. Después de Osaka y Sipan, vuelca su impronta en este pequeño restaurante de colores, donde todo es pasión de Perú, fusionada con sabores contemporáneos. Imperdible.

“No robes, no mientas, no seas ocioso”. Son los tres preceptos sagrados quechuas que figuran en el menú y en las paredes de Mullu, la última genial apuesta gastronómica de José Castro Mendivil, que el año pasado fue nombrado uno de los 10 mejores chefs peruanos del mundo. Esos tres conceptos guían su manera de cocinar: dar de comer como acto de amor.


Todo en Mullu es inspiración y símbolos culturales. “Mullu”, en quechua, es el nombre del molusco Spondylus, que vive bajo las aguas cálidas de la costa del Pacífico, sobre el Ecuador. Hermoso molusco rojizo, tuvo un gran poder ceremonial entre la población andina: era el alimento de los dioses y valía más que el oro y las piedras preciosas.


“Rimaykullaki!”, gritan mozos y cocineros cuando uno entra a Mullu, como bienvenida en quechua, a viva voz. Y empieza el viaje. Un pequeño alegre colorido restaurante con paredes de las que cuelgan los típicos tapices peruanos, enormes lámparas hechas con panales de abeja y juncos, y leyendas incas impresas en las mesas.


Los protagonistas son, claro, los platos creados por Castro-Mendivil , siempre inspirados en los sabores de su tierra. Después de imponer la fusión peruana japonesa Nikkei en Osaka, Castro-Mendivil sorprendió a todos con Sipan, donde renovó las raíces de la gastronomía peruana con sentidos contemporáneos.


Hoy, su carta es Mullu: moderna y audaz. Imperdible el Sashimi al vapor en jugo de seco, servido en vaporera de bambú: se abre y surge un agradable perfume de cilantro, que deja entrever las láminas de salmón blanco sobre una plancha candente, donde se templa la salsa de seco de ají panca.


Todas las creaciones tienen un sentido:

- Uñas de cangrejo estilo Lung Fung. Revisa la compleja sazón de la cocina cantonesa.

- Chicharrón de gallina. Claro homenaje a la cocina popular criolla limeña.

- Mariscos matsuei. Frescura nipona marina.

- Ceviche naylamp. Rinde culto al Dios del Mar.

- Tallarín saltado Don Sato de mariscos y lomo. Brinda honores a Humberto Sato, referente de la cocina japonesa peruana.

- Tiradito rosita. Combina alioli de palta y pulpo con crema de olivas negras.

- Picarones del Señor de los Milagros. Remiten a la procesión del 18 de Octubre, cuando se ofrecen a los peregrinos esta tradicional fritura dulce bañada en chacaca, ritual inolvidable que tiñe de púrpura Lima entera.

30 platos, 40 cubiertos (10 en la barra), y una cocina a la vista.


Si todavía no lo conocés, hacelo pronto. 

Una experiencia gastronómica de las que no se olvidan.


Mullu está en la breve y empinada calle Ricardo Rojas al 400. Listo para pasearte por la cocina y cultura peruanas, con la impronta creativa y tentadora de José Castro Mendivil.

Nota 
Mariana Bergutz Comunicación
Comunicación Enogastronómica

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